Se cumplieron 4 años de la Tragedia de Once

Amigos, y vecinos autoconvocados por distintas causas acompañaron a los familiares en un acto conmemorativo.

COMUNICADO A 4 AÑOS DE LA TRAGEDIA DE ONCE

Hace exactamente 4 años, la corrupción política y empresarial nos empujaba a transitar este camino. Sin saberlo, esos minutos transformaban nuestras vidas, y la historia de la Nación para siempre. Bajo una mole de fierros podridos, se quedaban para siempre sueños sin concretar y tantas palabras sin decir. El silencio le ganaba a sus risas. Tanta vida quedaba absurdamente destruida. De prepo, la muerte nos arrebataba a 52 inocentes irremplazables, sin darnos ninguna chance para defendernos. Desde ese día, elegimos que camino seguir. Y uniéndonos entre nosotros con lo que nos quedaba de fuerzas, nos sostuvimos para avanzar. Teníamos un horizonte que parecía inalcanzable y al que , sin saber como llegar, empezamos a buscar. Ese no era otro que el de encontrar, juzgar y condenar a los responsables. Sabíamos que , llegado el momento, la verdad sería incontrastable. Pero éramos conscientes de que los escollos no iban a ser pocos, y que tendríamos que levantarnos de muchas caídas. Aún así, estábamos dispuestos a todo. Y aquí estamos.

Este año decidimos unificar los actos de este día de recordación en este lugar. Muchos se preguntarán porqué, y seguramente haya muchas especulaciones. Pero la razón es una sola, y de tan humana, se vuelve simple: en este lugar empezó todo, y es aquí, y solo aquí, adonde venimos a ofrecer el resultado de tanta lucha. Muchos meses dijimos que sería en este lugar adonde vendríamos a traer lo conseguido. Que el esfuerzo tendría este escenario para celebrarlo, porque es imposible pensar otro. A metros de aquí, ocurrió la masacre, y en este lugar, adonde tantas veces tronó nuestro reclamo, es adonde hoy, a pesar de la tristeza, decimos con orgullo que podemos volver a gritar como tantas veces ¡JUSTICIA POR LOS MUERTOS Y HERIDOS DE ONCE!
Primero nos dijeron que no tenía sentido luchar porque “en Argentina nunca pasa nada”. Luego cuando la causa fue elevada a juicio muchos nos preguntaban que más esperábamos. En Marzo de 2014 comenzó el juicio y no eran pocos los que nos preguntaban que más queríamos. Ahora que escuchamos el fallo la pregunta es recurrente: ¿hasta cuando van a seguir?. Y la respuesta es la misma: vamos a seguir exigiendo justicia hasta que las condenas queden firmes, hasta ver a los condenados tras de las rejas y en una cárcel común.
Y es mas, no sólo vamos a luchar en los fueros correspondientes buscando que quienes dañaron para siempre nuestra vida pasen muchos años purgando su condena., sino que También intentaremos que en las próximas instancias judiciales sean revisadas y anuladas las absoluciones de Mario Cirigliano, socio y cómplice de su hermano Claudio, y las de los ex interventores e la CNRT Antonio Sícaro y Pedro Ochoa Romero, ambos partes integrante de la estructura corrupta que desde el Estado Nacional amparo a los empresarios. Y que los tres sigan el mismo camino que los corruptos condenados Claudio Cirigliano, Ricardo Jaime, Juan Pablo Schiavi, y tantos otros. Y tampoco podemos, ni queremos, olvidarnos de los gerentes operativos y de los accionistas, socios y directores de las empresas del Grupo empresarios condenados: todos ellos con su acción o su inacción permitieron y promovieron que los trenes se despedazaran día tras día, con una inacción que repugna, e ignorando a conciencia que jugaban con la vida de decenas de miles de pasajeros cada hora

Cada uno de ellos tuvo un juicio justo, con todas las garantías que contemplan los códigos. Por eso es que deben enfrentar lo decidido por el Tribunal Federal Número 2. Porque no es otra cosa que el resultado de sus acciones delictuales. Y también de sus deliberadas inacciones.
Somos conscientes de que nuestro rol fue fundamental para llegar a procesar a los que hoy son los condenados. Pusimos todos nuestros esfuerzos para mantener viva la llama de la memoria, y para lograr ser escuchados por la sociedad.
Pero la sentencia tan esperada no llegó solo por la lucha de los familiares. El fallo es, esencialmente, el producto de lo que se esclareció en la sala de audiencias. Nosotros, solo pudimos mirar desde atrás de un vidrio. Durante los meses de juicio, fue muy poco lo que pudimos hacer.
Quienes trabajaron a destajo durante más de un año y medio para llegar a demostrar la verdad en el recinto de debates fueron los abogados que encabezaron nuestras querellas. Depositarios de todas las esperanzas de los familiares que componen este grupo y de la confianza de los profesionales que adhirieron a su línea procesal, fueron los dignos representantes de esta lucha. Y tienen cara, y tienen nombre. Son Leonardo, Lelia, Damián y Eugenia-
Podríamos llamarlos doctores, o decir sus apellidos. Pero ellos son parte de este grupo, y por eso están a nuestro lado. No son solo profesionales brillantes. Son hermanos de lucha. Y es imprescindible reconocer públicamente todo lo que hicieron.
Porque hubo otras querellas cuyo desempeño fue diametralmente opuesto y desde el comienzo del proceso o con el correr de los meses, fueron funcionales a las estrategias de las defensas y a los intereses del poder político que por esos días intentaba digitar todo lo que pasaba en lo Tribunales. Nuestros abogados, lejos de declaraciones altisonantes, sin ninguna intención de protagonismo, sin agraviar ni insultar a nadie, y solo con la verdad y toda su enorme capacidad como banderas, llevaron adelante nuestra representación legal y lograron condenas ejemplificadoras. Pero nada se logra sin costos personales. Y también es necesario decirlo.
Trabajaron dejando de lado muchas cosas y atravesando situaciones personales muy dolorosas. Pero se repusieron a todo sacando fuerzas de donde no tenían. Sus familias muchas veces tuvieron que esperarlos. Durante todo este tiempo dejaron de lado trabajos que, como a todos, nos permiten vivir dignamente. Sin ningún tipo de estructura, solo basándose en el compromiso, y sin cobrar un solo peso se enfrentaron contra varios de los más grandes estudios del país.
Se enfrentaron a abogados de ex presidentes, de empresas enormes, y hasta de ex genocidas. Tuvieron que sufrir todo tipo de agravios en la etapa de alegatos, y nunca respondieron más que con profesionalismo. Se pararon de frente a un poder económco casi sin límites, y demostraron que no hay plata que alcance cuando esta por delante la voluntad y el compromiso. A ellos, y a su enorme trabajo, le debemos haber escuchado el 29 de diciembre un fallo que esperábamos desde 2012. No solo nosotros, sino una gran parte del país les estará agradecidos por siempre.
El nuevo Congreso nos abre la expectativa de que ahora el Poder Legislativo nos pueda dar respuestas. Esperamos que el cambio en las mayorias y minorias de las diferentes Cámaras traiga el debate necesario y que los proyectos respecto de una asistencia integral a las víctimas, cajoneados por el kirchenrismo, sean estudiados para su tratamiento. Que sean modificados, o que se generen otros si fuese necesario. Todos aquellos que sufrimos el olvido y el desamparo necesitamos su respuesta y atención. En diciembre se fue un gobierno que se autoadjudicó el poder de diferenciar entre las victimas de diferentes tragedias o de la violencia institucional según elogiasen o no a las autoridades de ese momento.
Para quienes se mostraron cercanos al proyecto de gobierno, el cuidado y la atención. Para quienes no lo hicimos, el silencio y el abandono.
Confiamos en que esa lógica perversa sea desterrada para siempre. Y que tras el imprescindible debate, se atienda a todas las necesidades que produjo tamaño desastre. Esperamos que oficialismo y oposición entiendan que el que manda es el pueblo, que los poderes pasan, y que lo único que queda siempre, es la gente.
Es imprescindible un país en el que se debata firmemente, pero que se escuche al que piensa distinto. Y aquellos que quieran cumplir el rol de títeres, esperando que les den las órdenes desde Santa Cruz, que lo hagan. El país necesita un momento nuevo y diferente en el que mas allá de las diferencias, los poderes públicos piensen, por sobre cualquier cosa y antes que nada, en nosotros, los ciudadanos.
La condena de Once deja en evidencia que una de las grandes deudas de la política es modificar la legislación vigente cuando lo que se juzga son delitos cometidos por funcionarios o ex funcionarios públicos. Los delitos de corrupción deben ser un agravante cuando se demuestre tal situación.

La sentencia sobre Once es un ejemplo de que fueron condenados como un delincuente común, cuando en realidad no lo son. Cometieron delitos y eso esta demostrado, pero además violaron el mandato popular.
Y esto no es una crítica al fallo. Se obró de acuerdo a los códigos vigentes. Pero un funcionario es depositario de la fé pública. Y violar ese compromiso debe agravar su condena, sobre todo si su resultado es la muerte. Entonces, volvemos a hacer el llamado a los señores legisladores: la sociedad pide a gritos verse representada en códigos que impones penas durísimas para los delincuentes disfrazados de funcionarios. Queremos delitos imprescriptibles y penas implacables,, queremos que les sea incautado todos los bienes mal habidos, queremos prisión efectiva y cárcel común desde la condena en primera instancia, queremos que nunca mas puedan volver a presentarse en listas electivas ni en ningún cargo público. La sociedad los rechaza y los repudia. Es hora que los códigos reflejen ese sentimiento, que no soporta volver a ser violentado. Los funcionarios corruptos no son delincuentes comunes. Son peores, Porque no solo causan el daño a la víctima sino que los corruptos dañan a toda la sociedad.

Hoy los condenados están libres. Pueden circular como cualquiera de nosotros, con el agravante que muchos de ellos poseen los medios económicos para profugarse en cuanto quieran. Y eso es algo que también debe modificarse. Que no existan interpretaciones posibles. Este contexto que los favorece empezó a implementarse hace unos años, cuando los corruptos condenados del menemismo, negociaron con el kirchnerismo, recibiendo cobertura judicial y política. Lo que antes era una excepción, ahora es regla. La sociedad ve espantada y también nosotros como siguen libre con la condena que han recibido, la Justicia tiene una deuda pendiente y por eso estaremos aquí hasta que las condenas queden firmes y los condenados presos y en cárceles comunes!
Quienes deben darnos leyes que marquen claramente que un funcionario corrupto merece el trato que su conducta reprochable merece. Y ellos no son otros que los legisladores votados democráticamente. Y sabemos que es mucho lo que todavía queda por hacer. En esto incluímos la orden dada por la Justicia para investigar el rol del ex ministro Julio De Vido, a quién consideramos desde el primer día uno de los principales responsables de lo sucedido en febrero de hace cuatro años..

Esperamos que la Oficina Anticorrupción analice detenidamente todos y cada uno de los contratos firmados con China para la compra de trenes y provisión de repuestos como así también de los pliegos de otorgamiento de obras para las remodelación de las estaciones. Que todo sea investigado con profundidad y que, de hallarse las pruebas, se impulsen las causas penales correspondientes contra los ex funcionarios que dañaron severamente el patrimonio de todos los argentinos. Tras la tragedia, y solo como una espasmódica respuesta a una masacre anunciada hasta el hartazago, Randazzo y sus cómplices políticos llevaron adelante los cambios que el Ejecutivo anterior se negó a realizar a tiempo, bajo el pomposo y mentiroso título de “Revolución ferroviaria”. Con ello intentaron, en parte, silenciar el desastre de 2012. Por otro lado, quisieron usarlo como trampolín hacia sus frustradas ilusiones presidencialistas. No solo no lo lograron , sino que además se fueron, dejando muchas obras sin terminar, como por ejemplo, la estación de San Antonio de Padua, todavía con una estructura de emergencia que pone en riesgo día a día a los usuarios que pasan por ella. En idéntica situación esta el soterramiento de las vías, varias veces inaugurado solo para las fotos por la gestión anterior, pero sin ningún avance real.
Esperamos que el nuevo Ministerio del Transporte termine y mejore todo lo que falta. Y que haciendo honor a uno se sus principales slogans de campaña, escuchen a los que saben. Esos no son otros que los trabajadores y los usuarios, los que viven y sienten al ferrocarril como propio. Que se les garantice su participación en los proyectos y en análisis periódico de la coyuntura ferroviaria. Y que aprendan también de los errores del pasado. La necedad intrínseca en su forma de hacer política le impidió al kirchnerismo escuchar las denuncias previas a la tragedia de Once. De haberlo hecho, seguramente nuestros 52 estrían con vida. Para no repetir algo tan dañino, es imprescindible que el ministro del área le dé participación a aquellos que el gobierno anterior no considero necesario escuchar.
Hoy empieza una nueva etapa. En poco más de un mes, comenzará el período de apelaciones, tras la lectura de los fundamentos del fallo de diciembre. Es imprescindible que la dinámica impuesta al desarrollo de la causa desde 2012 no se detenga, sino que se acreciente. Que las instancias judiciales que siguen, hasta la ratificación de las condenas se realicen sin ningún letargo y cuanto antes. Seguiremos reclamando justicia hasta ese momento, sin descansar un solo día.

Nuestros hermanos de Cromañon, ejemplo de constancia, de valentía y de lucha, siguen esperando que las condenas dictadas se hagan efectivas. Ya pasaron 11 años y ellos siguen esperando. Eso es parte de una gran injusticia. Y nuestro país precisa todo lo contrario. El dolor de una condena que llega tanto tiempo después es también una condena para las víctimas y los familiares..
Por eso pedimos que los Tribunales sigan el ejemplo de quienes han intervenido hasta ahora y le den a la causa de Once la celeridad que corresponde y que ha sido también producto de la lucha de este grupo de familias y su reclamo constante
Muchas veces nos han preguntado como hemos podido resistir tanto. Y son muchos los que nos han ayudado. En cada actividad de estos cuatro años, nos han acompañado trabajadores, usuarios, dirigentes y militantes de todos los signos políticos. Juntos hemos logrado hacernos visibles primero, acrecentar la exigencia después, y apuntalar todos los días el reclamo de justicia. Pero es necesario que muchas otras personas tengan el reconocimiento, y el lugar que se merecen. Cuando la puerta de casa se cierra, y ya no hay cámaras, ni actos, ni diarios, ni salas de audiencias, el dolor es el mismo.
Y cuando todos se van, ahí están nuestras familias, en cada momento, para todo y para siempre. Hemos aprendido a que a la muerte se le pelea con vida. Y aún con el dolor siempre presente, nos hemos permitido, por imprescindible, darle lugar al amor mas profundo, ese que sana, y nos fortalece. Porque esto fue una tragedia pública, pero por sobre todo, una tragedia humana. Y no hay nada más humano que saber volver a la vida a cada momento, porque debemos reconciliarnos con ella, a pesar de los golpes que nos ha dado. Han llegado amores, se han fortalecido otros, ha llegado vida de todas las maneras posibles. Y si con la condena hemos ganado, mas hemos ganado no dejándonos vencer. Por ello estamos de pie, y celebramos la vida y también la lucha. Con el corazón lleno de orgullo hoy hemos venido a cumplir lo que les prometimos, a traerles a estos corazones aquello por lo que luchamos. Pudimos hacerlo, sintámonos todos parte de este logro, y gritemos entonces, liberados de todos los miedos, de todas las dudas, y con la misma indestructible convicción de la primera vez

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