Desde cementerios de autos hasta restos del cementerio: proliferan los microbasurales en la periferia

-Por Leandro Moreno * –

Es una problemática compleja. Parte de la responsabilidad individual de cada ciudadano y llega a la responsabilidad institucional que le es propia al municipio. En la misma interviene la explosión demográfica y urbana de la región, que no fue acompañada con una debida planificación infraestructural.

El vecino que logró escaparle al crecimiento en alto de la ciudad y -a base de esfuerzo- levantó su casa en el verde de la periferia, afronta hoy vicisitudes varias vinculadas a la falta de servicios.El de la recolección de basura en los alrededores del casco urbano es -particularmente- uno de los temas donde intervienen todo tipo de variables para que se conjuguen las fallas resgistradas.

En muchos nuevos barrios (y en otros no tan nuevos) el camión recolector no ingresa por la falta de asfalto o el desmejoramiento de la calle. Esta situación hace que los vecinos vayan al encuentro de la cinta asfáltica para depositar allí sus desperdicios, cuando no lo hacen en un descampado o baldío.

La periodicidad laxa con la que pasa el camión, es la que contribuye a que en el lugar se empiece acumular basura de cualquier tipo. A partir de allí, se dibuja una línea de responsabilidades difusa de por sí: es que los residuos domiciliarios debe recogerlos la empresa Esur, mientras que los denominados “no convencionales” (poda, orgánicos, etc) le competen al municipio. Pero ocurre que cuando no se puede distinguir cuál basura es cuál, o cuando el depósito se hace en una presunta propiedad privada, la misma no se retira.

Hasta ahí una descripción somera del escenario diario de la periferia. El mismo resultaría incompleto sino se los vinculase con la incertidumbre crónica respecto al cierre definitivo del CEAMSE, y la finalización de la planta de tratamiento de residuos que se construye (?) en el camino a Punta Lara. La existencia de cientos de canteras  que devienen en “agujeros negros” de residuos de cualquier tipo, es el factor excluyente en el análisis de la cuestión general.

Es en este panorama en el que la Agencia de La Calle recibe habitualmente decenas de denuncias por parte de vecinos que “escrachan” a sus pares arrojando basura, o a camiones particulares haciendo lo propio, o a volqueteros que depositan escombros en lugares imposibles… montañas de basura, cementerios de autos, canteras y quemas ilegales, microbasurales; todas ellas palabras-clave habituales en las noticias que reflejamos a diario.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Propuestas, soluciones y pedidos

Una de las respuestas inmediatas que implementó la nueva gestión municipal fue la de convocar a los vecinos que reclaman por el tema y generar una mesa de diálogo con distintos sectores. En esta línea, la solución a una parte del problema general llegó de la mano de la clausura de algunas de las canteras que auspician de basurales.

Aunque tal acción generó la disconformidad de los “volqueteros”, empresarios vinculados a la disposición final de escombros de la construcción, quienes ante el cierre de las canteras se vieron impedidos de continuar su trabajo de manera habitual. Así fue que los escombros comenzaron a ser llevados a otras canteras o (como se publicó la semana pasada) a aparecer en lugares no habituales, como lo puede ser una estación de servicio abandonada.

 

img_20160829_163615.jpg

Volquetes y escombros en 520 y 31

En su momento, Luis Curuchaga, uno de los empresarios del sector, sintetizó: “sacaron el problema de un lugar y lo llevaron a otro”.

El caso de los volqueteros merece un párrafo aparte: ellos reconocen que su actividad es ilegal, y reclaman que la misma sea legalizada cuanto antes. Es más, llegaron a proponer un proyecto de relleno sustentable de las canteras de la región, similar al que se aplica en Capital Federal. “La respuesta más inmediata la encontramos a 60 kilómetros, donde se crearon dos centros de gestión de residuos de obras, en los cuales también se reciclan otros tipos de residuos que llegan con los volquetes. Allí se selecciona la descarga separando lo reciclable, desde el propio escombro hasta chapa, madera y plástico”, explicó Curuchaga.

En tanto, el problema de la proliferación de microbasurales se hace evidente no sólo por los factores enumerados, sino porque -al mismo tiempo- los vecinos de la periferia (que cada vez son más) consideran necesario ocuparse del problema, buscando su difusión, y exigiendo soluciones. Entre tantos otros, este es el caso de Jorgelina Gómez de Saravia, integrante de la Asamblea No + Basural a Cielo Abierto de en José Hernández, un grupo de vecinos convocados en torno al caso más (tristemente) célebre, por las dimensiones del basural (al menos 4 hectáreas), por las quemas que llevaron a las hospitalización de niños, y por las clausuras “truchas” que le permitieron a la anterior gestión usar el lugar de basurero municipal, entre otras tantas cosas.

“Trabajo por el cierre de las canteras y la eliminación de los basurales por necesidad, pero no me corresponde, es algo que debería hacer el municipio”, asume Jorgelina.

ESCUCHAR ENTREVISTA

10941822_771013312994307_8411096820478925097_n

Las quemas en el basural de Hernández

*Director de la Agencia Periodística de La Calle

 

 

 

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s