Ciudadanos del País

Ciudadanos mendocinos empujan al Macrismo y al Kirchnerismo dentro de su “grieta” megaminera

-Por Leandro Moreno / Director de Agencia de La Calle-

Es simple de ver, si se quiere: Cuando se comprende la lógica funcional de los dos principales frentes electoralistas de la República Argentina, la consabida “Grieta”: se evapora (?), se funde (?),  se vuelve una misma cosa (?), pierde su ambigua realidad (?)… lo mismo da porque, en cierta forma, es lo mismo. Se trata de la maquinaria que amalgama ideales, egos, lealtades y conveniencias, para sacar al ruedo -con la elegancia de un pan dulce- a líderes unidireccionales, lobbistas, manos de obra baratas, empleados premiados de las Sociedades Anónimas, de grupos empresarios, de mineras, bioquímicas, laboratorios, petroleras y demás, que se posan sobre los estado nación con cinismo de araña, para ejercer el gobierno del gobierno, el poder real y total.

Aunque se asumen los matices de gestión: el uno con el fundamentalismo de la timba financiera comulgando con la perorata de la felicidad como extremaunción, el otro con el perpetuo desembarco extractivista y los espejitos de colores de la fuentes de trabajo, el “desarrollo regional” y la conquista fatal -a fuerza de cianuro y glifosato- de lo único “Nacional y Popular”, verdaderamente tangible: el pueblo ( y no la apropiación de su concepto), su tierra, su aire, su agua, su vida; el uno con el hambreo sincero y lacerante; el otro con la retórica del “otro” y la “solidaridad”.

La Patria es de otro. Y nuestros gobernantes son invitados a sentirse pequeños en sus fastuosos sillones (literal: como los del Consejo de las Américas con sede en New York), para recibir instrucciones, y recompensas, o mezquinas palmaditas en el lomo.

mensaje.jpgY así puede darse el caso de Gustavo Muñiz, que como diputado chubutense del  Frente para la Victoria, recibía “sugerencias textuales” de un funcionario de la  Yamana Gold en plena sesión parlamentaria para que se corrija un “término del artículo 4”; o la denostación del trabajo de los Médicos de la Red de Pueblos Fumigados por parte de Roberto Salvarezza siendo presidente del CONICET y por parte de otros tantos “protectores” del rigor (mortis?) científico; o ministros de ambiente que, en el mejor de los casos, se visten de planta para encontrar la tangente del cambio climático, y evitar la línea que divide a la vida de las fumigaciones indiscriminadas, al ambiente digno constitucional y la Ley de Glaciares, de la actividad depredadora de la megaminería.

Y puede darse el caso (en años diferido) de una presidenta (Cristina Fernández) y un presidente (Mauricio Macri) intercambiando el término “agrotóxico” por “fertilizante”, tan sueltos de cuerpo e impunes, como con el cinismo del más alto nivel de hijadeputez.

Hoy, en materia de megaminería, Alberto Fernández, presidente de la Argentina, se vuelve predecible, frontal y hasta coherente: en la campaña electoral remarcó en más de una oportunidad que la minería “como la de Chile” es el camino a seguir, y aceptó la “sugerencia” del gobernador sanjuanino -riñon-giojista- Sergio Uñac de asignar en la secretaría de minería a Sergio Hensel, por sus lauros en la materia a nivel provincial, habiendo promovido la actividad a ultranzas y demostrando astucia de zorrina para desdibujar la gravedad de los derrames de cianuro bajo responsabilidad de la Barrick.

Hace días, antes que el pueblo mendocino frenara el impulso “cianurante” de sus legisladores y gobernantes, como con inocencia Alberto disparaba frente a la Asociación Empresaria Argentina: “en Mendoza hemos logrado una ley para que Mendoza se involucre también en la explotación minera”. Sí, hablaba de la Ley 9.209 (modificatoria de la 7722) que habilita el uso de sustancias tóxicas en la actividad extractiva.  Además, por si fuera poco, el presidente sentenció: “y en Chubut hemos logrado que en la zona de la meseta podamos explotar oro y plata”.

 

El tono de Fernández es tranquilo y amigable, y sus líneas argumentales aparentan una sencillez inapelable. Sin embargo, lejos de toda ingenuidad -el mismo hombre quien fuera acusado por sus ahora compañeros de gobierno y militancia por ser “lobbista de Repsol”- está informando al mundo empresario  -está informando a El Mundo- que  el trabajo sucio está completo finalmente, que no fue vano el esfuerzo de tantos otros agentes serviles (como los de Juan José Aranguren y su volutad de “reabrir” el debate minero en Chubut); es que por fin, en dos provincias donde se registra la mayor resistencia a la intromisión de coorporaciones extractivistas, se ha logrado abrir el portal para que los gobernantes fácticos (anónimos en sociedades) “entren” a retirar riquezas.

Cuando una fracción del poder se instala en instituciones de representación ciudadana para gestionar por los intereses del poder total, la representatividad se vuelve meramente simbólica. Y cuando la población se ve vacía de representación, a veces, la historia arroja ciertos hitos de reivindicaciones populares (del pueblo y no de quienes hablan en su nombre) que sientan precedente, son un ejemplo, y marcan el camino: Chubut hizo lo propio con resistencia ciudadana, forzando un referendum que resultó un No a la megaminería con carácter de Ley. Mendoza, por su parte, tiene una rica experiencia en la protección popular de la escasa agua con que cuenta la provincia: la lucha contra el fracking impuesto por Cornejo es uno de los antecedentes más concretos, previo a la lucha en contra de la modificación de la Ley 7722.

Las discusiones suscitadas entre co-ciudadanos en relación a los matices que se dan entre los lados de una supuesta grieta resultan por demás funcionales a los intereses del poder real, porque la dicotomía retroalimenta el sistema, y segrega a los referentes que quedan por fuera de la lógica servil.

La reciente derogación de la Ley 9.209 hace pensar que los ciudadanos mendocinos, al verse desprovistos de representación real, se percataron de esta condición, y fue por ello que resultaron insuficientes -para “calamar las aguas”-  las tibias declaraciones del flamante Ministro de Ambiente Juan Cabandié, y el “engañapichanga” de la “No Reglamentación” anunciada por Suárez.

Se presiente que se viven en Mendoza días que marcarán un hito histórico. Sin dudas que eso lo saben quienes están sentados de un lado y otro compartiendo una misma cena, y lanzándose el dedito acusador como para las tribunas. Se les corrió el mantel, y se vio que su mesa no tiene sus patas en este suelo.


 

VOTARON A FAVOR DEL CIANURO

SENADORES

Frente de Todos

Alejandro Abraham

Mauricio Sat

Samuel Barcudi

Adolfo Bermejo

Natalia Vicencio

Silvina Camiolo

Forencia Canali

Fernando Moyano

Lucas Ilardo

Hilda Quiroga

Cecilia Juri

Cambia Mendoza

Diego Costarelli

Alejandro Diumenjo

Natalia Eisenchlas

Jorge Carballo

Laura Contreras

María Cannizzo

Carina Lacroux

Gustavo Pinto

Pablo Priore

Lucas Quesada

Gladys Rocca

Marcelo Rubio

Gladys Ruiz

Rolando Baldasso

María Mercedes Rus

Claudia Salas

Gabriela Testa

Masfe

Hector Bonarrico

 

DIPUTADOS

Cambia Mendoza

Jorge López

Cecilia Roríguez

Claudia Bassin

Tamara Salomón

Jorge Sosa

Marcela Fernández

Gustavo Ruiz

Daniela García

Andrés Lombardi

Paula Zelaya

José Orts

Sandra Astudillo

Carolina Lencinas

Paula Allasino

Adrián Reche

María José Sanz

Ana María Andía

Hebe Casado

Álvaro Martínez

Gustavo Cairo

José María Videla

Guillermo Mosso

Josefina Canale

Frente de Todos

Marcelo Aparicio

Silvia Stocco

Carlos Sosa

Helio Perviú

Liliana Paponet

Verónica Valverde

Néstor Márquez

Edgardo González

Duilio Pezzuti

Marisa Garnica

Bruno Ceschín

Germán Gómez

Paola Calle

Partido Intransigente

Eduardo Martínez

A %d blogueros les gusta esto: