Pandemia en la región sin luz y conflictos entre vecinos: a la espera de que EDELAP y el Estado “se iluminen”

-Por Leandro Moreno-

 

En La Plata, Berisso o Ensenada, reportar un corte prolongado de luz no es noticia: para gran parte, las intermitencias en el servicio son “cosa normal” y -al igual que con los cortes de agua- resulta hasta ridículo realizar un reclamo, aunque no tanto esperar una respuesta eficaz.

Aunque en el curso de una pandemia -y en el mientras tanto del invierno- no puede pasar por alto que, en estos días, la región se encuentra sumida en un literal calvario.

Son innumerables los reportes vecinales que llegan a este medio por falta del suministro eléctrico: desde barrio La Loma, Parque Castelli, Arturo Seguí, barrio Cementerio, Tolosa, Punta Lara, El Dique, Sicardi, Altos de San Lorenzo, y así…

En Olmos, Joaquín Hermida comentó  que (a raíz de la ecuación “no luz, no agua”) para poder higienizarse los vecinos debían recurrir al arroyo cercano. (Ver nota)

Según relatos, en El Retiro  -barrio que sufre baja tensión crónica- se sufre la “modernidad electrodependiente con servicio eléctrico del medioevo”, situación equiparable a la de tantas otras zonas.

Lo sintetiza Gonzalo, vecino que en pandemia trabaja en su casa desde la PC (cuando puede) y se levanta a la madrugada a lavar la ropa (porque es cuando el aparato puede lavar):

“Tenemos problemas de tensión. La mayor parte del barrio no tiene agua corriente o gas natural, entonces todo eso se compensa con bombas y estufas eléctricas. Y sumado a eso, en mi barrio hay un gran tema que es muy difícil de abordar: tenés la mitad del barrio con el servicio contratado y la otra mitad conectado de manera ilegal”

“Esto se debe a que las personas que están colgadas de la luz lo hacen porque no tienen los papeles de sus propiedades. Hace ya varios años, quise darle una mano a la gente que quería tener el servicio contratado, que son la gran mayoría, pero esa gestión quedó en la nada, porque necesitaba el apoyo de la municipalidad”.

“Tenés todo un barrio entero electrointensivo y mucha gente que no le quieren reconocer el servicio. También eso le sirve a EDELAP para no reconocer la demanda, dar un mal servicio y no invertir”.

“Desde hace 1 mes y medio mas o menos empezaron los cortes y las explosiones de transformadores, 5 en particular, baja tensión, cortes de 1 segundo que te queman las cosas y demás”. -Gonzalo, El Rincón-

El de los vecinos “enganchados” es el mejor pretexto por parte de la empresa para explicar algunos de los porqués vinculados a la falla del servicio. Pero es aquí donde aparece, por primera vez, la borrosa línea de la responsabilidad estatal: se entiende que, la mayor parte de los ciudadanos conectados de manera ilegal a la red eléctrica, viven en condiciones de marginalidad y escasos recursos. Como mínimo, por parte del gobierno municipal o provincial, se puede esperar alguna clase de acción para garantizar a la población vulnerable un derecho imprescindible (más aún en pandemia y en invierno). Dichas acciones, bien podría ser un subsidio o -más simple y para el bien de toda la región- arbitrar las gestiones necesarias para que se invierta de manera correspondiente según el desarrollo urbano y demográfico.

Sin embargo, para organismos de contralor como el OCEBA (y también su correlato en la Autoridad del Agua) la persistencia de servicios “bananeros” con cuadros tarifarios del Primer Mundo, parecieran ser hechos dentro del orden de “lo normal”.

El Estado sí apareció en pasado 3 de julio en la forma de la Policía de la Provincia, en la autopista La Plata- Buenos Aires, para reprimir a vecinos del barrio “La Bajada” que reclamaban por llevar días sin servicio.

El invierno se hace crudo para los barrios electrodependientes, y más aún para los que tienen necesidades básicas insatisfechas: por eso los cortes sobre avenida 137 por parte de la gente de “Puente de Fierro”, o los que se dan sobre Avenida 7. Y a esto se le suma el enfrentamiento entre vecinos que, sin quererlo, se adentran en la ambivalente sensación de la comprensión y la intolerancia.  Entre otros, le pasa a los vecinos de Arana que no tienen modo de llegar o salir de sus hogares ante los persistentes cortes de las arterias “ante la falta de soluciones”.

Reproducir testimonio: Silvia Arana

Según testimonios de la misma zona, por grupos de vecinales de whatsapp, se llegó a plantear la “justicia” por mano propia, encarnada en vecinos que se propusieron ir por sus propios medios  a levantar el corte.

Más allá de las particularidades de cada barrio, la idea denominador común es “nos cortaron la luz”, como hipótesis que las “fallas” persistentes que se suceden día tras día en horarios similares, tal vez obedezcan a la decisión de una “mano invisible”.

Más allá de toda conjetura, el testimonio de una vecina de 77, 126 y 127, da cuenta de la complejidad de vivir sin luz en medio de la pandemia en su barrio, como si fuera cualquier otro: “niños, y ancianos sin poder calefaccionarse, en pandemia compramos al por mayor y se nos pudren los productos. No hay respuesta del 147 ni de EDELAP”.

Reproducir testimonio

 

 

 

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